LLEGARÁN GASOLINERAS EXTRANJERAS EN EL 2015


Tras décadas de sólo ver gasolineras de la Franquicia Pemex con los colores verde, blanco y rojo, para 2015, periodo en que termina la política de eliminación de subsidio a gasolinas, se prevé la llegada de estaciones de servicio de entidades privadas.

De hecho, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) podrá otorgar permisos para “almacenamiento de hidrocarburos y sus derivados, y la regulación de las ventas de primera mano de dichos productos”, tan pronto como 120 días naturales después de la publicación en el Diario Oficial de la Federación del dictamen de reforma energética que ya fue aprobado por el Poder Legislativo, acorde con el décimo artículo transitorio.

Aunque ese periodo de 120 días podría cumplirse en el primer semestre de 2014, Luis Serra, investigador del sector energético del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), anticipó que los precios de las gasolinas en México aún no son atractivos para empresas extranjeras.

“La llegada de otras gasolineras va a ser posible en la medida en que el precio de la gasolina en el país se acerque al precio al que pueden vender Shell, Exxon, Chevron y demás, dadas sus estructuras de costos. La gasolina que nosotros vendemos es de menor calidad y por tanto con un menor costo, además está subsidiada; entonces las empresas privadas no vendrían a vender a estos precios”, explicó Serra.

Actualmente, el precio por litro de la gasolina Magna es de 12.13 pesos por litro, mientras que el de la Premium es de 12.69 pesos por litro.

El promedio en Estados Unidos de la gasolina regular de 87 octanos, igual al de la Magna, es de 3.2 dólares por galón, es decir, 43.15 pesos por cada 3.87 litros, lo que da un precio de 11.39 pesos por litro.

Pablo González Córdova, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas), externó su preocupación por las modificaciones constitucionales.

“El sector gasolinero del país, que integramos 10 mil 500 gasolineras, está sumamente preocupado por esta modificación a los artículos constitucionales 25, 27 y 28, porque están en juego las fuentes de trabajo de 400 mil despachadores de gasolina”, enfatizó.

Esto, porque las gasolineras en Estados Unidos operan de manera automatizada, con un encargado de caja por turno, es decir, tres empleados en total, mientras que en una Franquicia Pemex se cuenta en promedio con 10 empleados para la mañana, 10 para la tarde y cinco para la noche.

“Si la gasolinera de Mobil, Shell, opera automatizada, nosotros no podemos competir, los 30 empleados van para afuera. De toda la operación de una estación de servicio, 70 por ciento son gastos de nómina”, indicó González Córdova.

Fuente: elfinanciero.com

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RECALL, UNA REALIDAD EN LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ


En la industria automotriz, las nuevas tecnologías y nuevos materiales abastecidos por una gran diversidad de proveedores generan complejas cadenas de suministro en las que aumenta la complejidad para certificar la confiabilidad (calidad en el tiempo) del producto final en función del número de proveedores. Esta complejidad se refleja en las fallas que los clientes detectan lo que ocasiona campañas de revisión o recall por parte de las empresas automotrices lo que provoca un gran impacto económico y una mala imagen.

Los llamados a revisión o recall pueden derivarse de dos fuentes principales. En la mayoría de los casos, la falla es localizada por los fabricantes automotrices, quienes encuentran evidencias entre las quejas de sus clientes, los incrementos en los costos de garantías o la detección del error por parte del personal técnico. Sin embargo, también existen entidades reguladoras que las detectan.

Los recall han estado presentes históricamente en la industria automotriz, basta con recordar el problema que tuvo Ford con las llantas Firestone, en 2001, con el cual tuvo que retirar más de 13 millones de llantas y terminar una relación cliente-proveedor que se remonta a los inicios de la industria. Más recientemente, en 2009, las fallas detectadas en el acelerador de distintos modelos de Toyota provocaron una campaña de revisión que afectó a 4 millones de vehículos. El impacto económico de éstas daña de manera importante el estado de resultados y la relación con sus clientes y proveedores.

De acuerdo a un análisis realizado por Automotive News, en los últimos años, los llamados a revisión han superado las ventas de automóviles nuevos en Estados Unidos. Tan sólo en 2012 existieron 154 campañas recall en ese país, afectando aproximadamente a 14.2 millones de vehículos, cifra mayor a las 12.9 millones de unidades nuevas vendidas ese mismo año.

Según Dave Sargent, vicepresidente de Práctica de Calidad en J.D. Power and Associates, un recall, por pequeño que sea, es difícil que cueste menos de USD $100 por vehículo, sin contar el tiempo que se emplea en la gestión para reparar los problemas detectados.

En el caso de México, también se han generalizado este tipo de campañas. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha reportado en lo que va del año campañas de revisión de empresas como GM, Chrysler, Volkswagen y Toyota.

En algunos casos, el costo de la “no calidad” y de la reparación preventiva de los automóviles en circulación puede representar un impacto tal que genere grandes pérdidas a los fabricantes de equipo original.

En este sentido, existe una gran oportunidad para instrumentar sistemas que permitan un mejor control de calidad y asegurar la confiabilidad, con el fin de alcanzar una manufactura de clase mundial con “cero defectos” en el proceso de fabricación. Desde luego, existen oportunidades para invertir en mejores sistemas de producción y certificación de nuevos diseños, antes que tener que erogar fuertes cantidades de dinero en las campañas de revisión.


Dada la competencia, ¿Estarán dispuestas las empresas automotrices a ir más allá en términos de garantía? No sólo cubrir la reparación, sino los gastos externos que esto implica, por ejemplo, la sustitución del auto mientras se encuentra en el taller, traslados, gastos de hospedaje cuando el incidente es en carretera y toda clase de inconvenientes que se presentan ante un evento inesperado. En otras palabras, la satisfacción total del cliente.

Fuente: IPADE

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